La cuestión de la gestión social se tornó central. El crecimiento económico no es suficiente. Áreas productivas, redes de infraestructuras ni servicios de intermediación funcionan si no se invierte en el ser humano, en su formación, salud y cultura. La dimensión social del desarrollo no es un complemento externo a los procesos económicos, sino un componente esencial de la transformación. Mientras la áreas productivas disponen de una sólida acumulación teórica sobre su gestión (taylorismo, fordismo, toyotismo etc.), el área social carece de paradigmas de gestión, oscilando entre burocratismos estatales anacrónicos y privatizaciones desastrosas. Los servicios sociales son diferentes y necesitan de respuestas específicas. Publicado en Nueva Sociedad, Septiembre-Octubre 2003, nº 187 – contacto Nueva Sociedad [nuso@nuevasoc.org.ve] (L. Dowbor)

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